Se acerca el final de 2025, un año cargado de novedades fiscales y desafíos empresariales. En este diciembre conviene repasar qué decisiones aún podemos tomar antes del cierre y qué cambios llegarán en 2026. Estos serían algunos de los puntos esenciales.
- “Última llamada” para las deducciones temporales en IRPF. En el ámbito personal, 2025 es clave para aprovechar las deducciones ligadas a inversiones muy concretas:
- Obras de eficiencia energética en vivienda, siempre que las actuaciones se realicen antes del 31-12-2025 y el nuevo certificado energético se emita a continuación.
- Compra de vehículos eléctricos nuevos y puntos de recarga, con derecho a la deducción del 15 % para importes satisfechos hasta el 31-12-2025.
Si estás pensando en reformar la vivienda o en pasarte al coche eléctrico, el calendario manda: después de fin de año la ventana fiscal se cierra.
- Otras decisiones de última hora que afectan al IRPF. Antes de comernos las uvas todavía hay margen para ajustar otros aspectos de la Renta 2025:
- Autónomos con determinadas actividades: decidir si conviene seguir en módulos (estimación objetiva) o pasar a estimación directa, con efectos durante varios ejercicios.
- Aportaciones a planes de pensiones y otros productos de previsión: conviene estimar la declaración y valorar si compensa agotar los límites de reducción.
- Donativos acogidos a la Ley 49/2002, que permiten minorar la cuota y, al mismo tiempo, apoyar proyectos de interés general.
- Impuesto sobre Sociedades: tipos reducidos e incentivos reforzados. Para los períodos iniciados a partir de 1-1-2025 entran en juego tipos reducidos en el Impuesto sobre Sociedades para entidades de reducida dimensión y determinadas micropymes, por debajo del 25 % general. También se refuerzan dos instrumentos clásicos:
- La reserva de capitalización, con mayores porcentajes de reducción de la base y plazos de mantenimiento más breves.
- La libertad de amortización para inversiones en energías renovables y autoconsumo, prorrogada.
El cierre de 2025 es un buen momento para un pre-cierre fiscal que permita ajustar decisiones de inversión, financiación y reparto de resultados, especialmente para quienes calculan el pago fraccionado por la modalidad del artículo 40.3 de la LIS.
- Verifactu: respiro hasta 2027, pero no carta blanca
La gran novedad del final de 2025 es el aplazamiento a 2027 de la implantación obligatoria del sistema Verifactu, que exigirá facturar con software certificado conectado con la AEAT. El calendario se relaja, pero el fondo no cambia: la digitalización de la facturación y la trazabilidad casi en tiempo real han llegado para quedarse.
Aprovechemos 2026 para auditar sistemas de facturación y ERPs, analizar alternativas de software y revisar los circuitos internos de facturación y archivo.
- Informativas y control: pequeños cambios, gran impacto
La campaña de informativas incorpora ajustes en modelos como el 190, 270 y 347, con más detalle en la información a suministrar. En un entorno de cruce masivo de datos, cuidar NIF, claves y epígrafes es casi tan importante como pagar el impuesto correcto.
En resumen, el final de 2025 no es solo un cierre contable: es un momento idóneo para tomar decisiones que mejoren nuestra factura fiscal y nos preparen para los cambios que llegan. Y todo ello, sin renunciar a disfrutar de estas fechas.
Si tienes alguna consulta específica, podemos ayudarte.
Departamento Fiscal.


