El Family Office como herramienta de protección del patrimonio

Tanto cuando las cosas funcionan razonablemente bien, como cuando se ciernen avisos de crisis de cualquier tipo, es esencial tener claro un objetivo en toda empresa familiar: la protección del patrimonio. Nadie está excepto de riesgos y de vicisitudes que puedan condicionar el futuro de una empresa, de su capital y del patrimonio de los propietarios.

Para ello, contar con expertos en la materia es esencial, cuyo asesoramiento permita adaptar las herramientas disponibles a la realidad y necesidades de cada empresa y familia.  

En los últimos años, los Family Offices se ha convertido en una herramienta de referencia para aquellas personas y familias que buscan el doble objetivo de proteger sus activos y, al mismo tiempo, ganar en rentabilidad del mismo, gracias a un correcto modelo de gestión personalizado y específico para la realidad patrimonial.

El Family Office es una buena opción, aunque requiere – como en la mayoría de los casos – estar bien diseñadas por expertos, bien gestionada y dirigida por profesionales. Un Family Office no tiene regulación específica ni característica jurídica propia, puesto que adquiere la forma de sociedad mercantil que se determine por sus gestores.

El Family Office está pensada para aquellos grupos familiares cuyo patrimonio ha crecido, tanto en propiedades como en fondos, y requieren atenciones específicas en materia de gestión. Suele ser muy recomendable con crecimientos de propiedades, o tras una potente venta y el ingreso de cierto volumen de fondos de gestión compleja. Aunque en un principio estaba pensado para fortunas multimillonarias, la realidad es que se ha comportado muy útil para patrimonios de diferentes volúmenes y tamaños, hoy muy extendida a diferentes modelos y realidades de familias empresarias.

Adicionalmente, permite planificar a futuro el relevo generacional y minimizar la carga que ello reporta ante el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Contar con esta figura también significa un importante paso hacia la profesionalización especializada en diferentes áreas, que asegurarán la diversificación de las acciones de inversión de modo que se proteja al máximo el patrimonio familiar.

Además de gestión, el Family Office ofrece buenos resultados en materia de gestión de la propia empresa familiar, de los diferentes inmuebles y propiedades, de sus fondos líquidos, colaborando en la ordenación de las relaciones de cada uno de los miembros de la familia empresaria, bien desde el Consejo de Familia, como en el planeamiento de los procesos sucesorios.

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