Se acaba el plácet, llega el fin de la moratoria concursal

El próximo 30 de junio, si no lo enmienda el Gobierno a última hora, está previsto el final de la moratoria concursal que se estableció en el Real Decreto Ley 16/2020 de 28 de abril dentro del paquete de medidas excepcionales tomadas a raíz de la situación de pandemia generada por el coronavirus. La intención de esta decisión era evitar el cierre y liquidación de empresas que, aunque fueran solventes pasaban por una situación de debilidad de su tesorería con efectos muy graves como consecuencia de la limitación de la actividad empresarial y comercial. Esta decisión establecía la exención del deber del deudor en estado de insolvencia de solicitar la declaración del concurso y la no admisión a trámite de las solicitudes de concurso necesario que presenten los acreedores. Una medida que fue prorrogada en varias ocasiones hasta la fecha final, ahora próxima, del 30 de junio.

Esta cercanía del límite del plácet a las empresas frente a situaciones de insolvencia exige a las empresas tomar medidas si no han sido capaces de recuperar un estado de liquidez, en previsión de tener que acudir al Juzgado de lo Mercantil. El Consejo General del Poder Judicial ya ha ofrecido las estadísticas del primer trimestre del año, que muestran un crecimiento de la presentación de concursos de acreedores del 7,9%. Sin duda, existe en el sector – tanto empresarial como judicial – el temor a un colapso de los juzgados por la presentación de los concursos voluntarios como los necesarios. Y el cierre de empresas que se han sostenido en este tiempo, pero que no podrán ser capaces de reponerse.

Es cierto que la situación de pandemia se ha suavizado hasta haber logrado la situación de ‘nueva normalidad’ que algunos pregonaban. Pero también es verdad que la situación actual vive nuevas incertidumbres como consecuencia de una situación de inflación, aumento del precio de las materias primas, de la energía y, de manera casi inmediata, de los tipos de interés. Algo que se venía observando desde finales del pasado año y que ha terminado de eclosionar tras el inicio de la guerra en Ucrania el pasado mes de febrero.

Todo ello, hace que sea necesario la toma en consideración de muchos aspectos al unísono, lo que requerirá una gestión experta. Acertar es fundamental para poder ofrecer un futuro cierto a la empresa en una situación donde se acumulan las incertidumbres y los efectos del sumatorio de las crisis.  Soluciones al callejón sin salida existen, pero sólo profesionales expertos pueden encontrarlas.

A esto, se suma la situación de incertidumbre que genera la aprobación – o no – de la Reforma de la Ley Concursal que se encuentra en trámite parlamentario, con más de 600 enmiendas por parte de los grupos políticos y que su aprobación, antes del fin de la moratoria concursal, ofrecería a todos una mayor seguridad jurídica. Especialmente porque el empresario sabría cuáles son las reglas de juego ante la delicada situación a la que se enfrenta su sociedad. No obstante, más allá de la voluntad manifestada, no hay certezas de que este nuevo texto normativo llegue a tiempo con días de antelación al final de la moratoria.

En definitiva, queda tiempo para reaccionar y tomas decisiones. El 30 de junio está a la vuelta de la esquina y es fundamental pasar a la acción, en el sentido que mejor proteja a  la empresa y a sus gestores.

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